Voto electrónico: Fraude todo en uno

“La democracia es el último sitio donde se debería usar la tecnología”. Bill Gates

Con ocasión de las denuncias de Smarmatic sobre fraude en Venezuela, compartimos el capítulo 15 de mi libro LA FARSA ELECTORAL.

“La democracia es el último sitio donde se debería usar la tecnología”, afirmó Bill Gates (Gates). El uso de las nuevas tecnologías, voto electrónico, y demás herramientas han suscitado un debate entre quienes creen que las nuevas tecnologías ayudarán a hacer más transparente los procesos electorales y quienes consideran que sólo permite hacer más rápidas, opacas y demoledoras las prácticas de fraude electoral.

“Son muchas las razones para oponerse a la implementación de voto electrónico. La fe ciega en los avances de la modernidad nos hace olvidar que las computadoras son equipamientos programados por humanos, diseñados para procesar información, para copiarla y manipularla con extrema facilidad. No existe sistema de voto electrónico capaz de asegurar la integridad, secreto y transparencia del acto electoral, no existe en teoría y tampoco en la práctica” (Busaniche).

Lo que se ve a todas luces es que en vez de solucionar los problemas del fraude electoral, los agrava. La argentina Fundación Vía Libre en su libro “Voto electrónico: los riesgos de una ilusión” (Businche) destaca cuatro –entre muchas- razones para oponerse a la implantación del voto electrónico (Busaniche):

  1. Dificulta la participación ciudadana: los ciudadanos estamos comprometidos a ejercer nuestro derecho a emitir el sufragio, pero también tenemos el derecho a controlar y auditar el acto electoral. Este derecho de auditoría es el primero que perdemos a la hora de incluir urnas electrónicas en la emisión del voto, ya que sólo expertos en electrónica e informática estarían capacitados para hacer este tipo de control, que implica un nivel de complejidad muy alto.

Esta es una de las razones que dieron fundamento al Fallo del Supremo Tribunal Constitucional de Alemania que en 2009, declaró inconstitucional y prohibió el uso de urnas electrónicas en ese país. El Constitucional Alemán indicó que las elecciones son un acto público y que por tanto, deben ser comprendidas por cualquier ciudadano independientemente de su formación. Implementar voto electrónico sería dejar que la democracia salga de manos de los ciudadanos y quede bajo el control de una élite.

  1. Pone en riesgo el secreto del sufragio: los sistemas electrónicos incorporan al acto electoral algunas características que lo hacen más vulnerable a la violación del secreto. De hecho, en Brasil, país que muchas veces es tomado como ejemplo de uso de estos sistemas, el secreto del voto fue vulnerado de forma rápida, sencilla y económica por un equipo de investigadores que logró identificar el sufragio de un votante mientras se usaba una urna electrónica.

La posibilidad de vulnerar el secreto del voto es, además, la razón fundamental por la cual Holanda dejó de usar urnas electrónicas y volvió a votar en papel a partir del 2008. Cada vez que se promueve el voto electrónico, se argumenta que ayudará a terminar con técnicas clientelares como el voto en cadena. Si bien es cierto que el sistema puede impedir algunas de estas artimañas, la base del clientelismo político es la posibilidad de identificar voto y votante, problema que el voto electrónico no soluciona sino que además, empeora.

  1. Pone en riesgo la integridad del voto: otro de los aspectos centrales del uso de sistemas informáticos para emitir votos es a desmaterialización del sufragio, tal como ocurre en Brasil, donde la emisión electrónica impide el recuento de votos y obliga a confiar de manera ciega en las tecnologías implementadas y en los encargados de la implementación.

  2. Privatiza el acto fundante de la democracia: las implementaciones de voto electrónico disponibles en el mercado son, esencialmente, soluciones propuestas por el sector privado. Es decir, la implementación del acto electoral se terceriza en manos de alguna empresa, lo que constituye un traslado del acto público esencial de la democracia a manos de una empresa. Son varios los problemas emergentes de un proceso de esta naturaleza. El primero es que la ciudadanía no tiene ninguna capacidad de control ni tiene por qué depositar su confianza en nadie: ni en los partidos, ni en el tribunal electoral, ni en las empresas. En los EEUU, donde desde hace muchos años se viene cuestionando el proceso de votación electrónica, se sabe que al menos dos de las tres más grandes empresas proveedoras de urnas tienen vínculos directos con el Partido Republicano, incluyendo en algunos casos la participación accionaria por parte de políticos de alto nivel.

En la Declaración de Santo Domingo de 2006 titulada “Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento,” los Estados miembros de la OEA reconocen que la tecnología es una importante herramienta con la cual los países pueden modernizar sus instituciones, incrementar la eficiencia en la gestión, proveer servicios desde el sector público, asegurar la rendición de cuentas y en términos generales, fortalecer la gobernabilidad democrática. En consecuencia, varios países de la región se encuentran analizando la introducción de nuevas tecnologías dentro de sus procesos vigentes, en particular la introducción del voto electrónico en los procesos asociados con los comicios y escrutinio, especialmente en la idea de agilizar el procesamiento de los resultados, suprimir los errores humanos, impedir el fraude y brindar mayor transparencia a la votación.

En un documento conceptual de la OEA, preparatorio de un seminario sobre experiencias comparadas de implementación del voto electrónico celebrado en Octubre de 2013, en Lima, Perú, indicando que cualquiera que sea el sistema de voto electrónico que se adopte –da por hecho que debería ser adoptado algún sistema electrónico-, “deberá asegurar una serie de principios para su efectiva implementación: autenticación, unicidad del voto, anonimato, imposibilidad de coacción, precisión, verificación (trazabilidad), imparcialidad, auditabilidad, confiabilidad, flexibilidad, accesibilidad, factibilidad de uso, eficiencia en el costo, capacidad de ser certificados, invulnerable, abierto, y económico, es decir, que sea competitivo en comparación con los costos del voto tradicional” (OEA-ONPE).

Este documento recoge una definición de voto electrónico:

A diferencia del voto tradicional basado en el papel, el voto electrónico es aquel en el cual el elector utiliza un medio electrónico (como la computadora, urna electrónica) para la emisión del sufragio. El voto es grabado, almacenado y procesado por una computadora. Adicional al acto mismo de sufragar, el concepto de voto electrónico también incluye los procesos que hacen posible el ejercicio del voto, su escrutinio, el registro y control de la identidad del elector, el recuento de los sufragios emitidos, la transmisión de los resultados y la asignación de los puestos a elegir.

(…)

Existen dos modalidades básicas de votación, a saber la presencial y la no presencial. La presencial es aquella en la que el elector hace acto de presencia en el recinto electoral y su identificación como votante válido es verificada en el recinto físico autorizado por la entidad electoral y en una cabina aislada, en presencia de las autoridades electorales locales. Por otro parte, la modalidad no presencial es aquella donde el proceso de validación de credenciales del elector, la selección de los candidatos y la captura del voto se realizan fuera del recinto electoral y fuera de la presencia de las autoridades electorales, es decir, en un ambiente no controlado.

Si a la enumeración del primer párrafo se agrega que el padrón de ciudadanos aptos para votar y el lugar de la votación se integran a estos modelos, todo queda en una caja negra controlada por los diseñadores, programadores y operadores del software a los cuales el resto de los mortales no tenemos más que hacer sino asentir. Sobre todo, que en caso de cualquier inconsistencia o reclamo no hay voto físico contra el cual verificar. Es decir, el voto desaparece, el conteo desaparece, el control desaparece, desaparecen los testigos, los jurados de mesa, todo lo asume el sistema.

La Corte Constitucional Federal Alemana declaró como inconstitucionales los sistemas electrónicos que fueron usados en las pasadas elecciones generales de 2005 y por ello no pudieron ser utilizadas desde las elecciones de septiembre de 2009. La Corte sentenció que el uso de máquinas electrónicas contradice la naturaleza pública de las elecciones. En varios países del mundo en los que se utilizó voto electrónico, luego se devolvieron. Por ejemplo, en Holanda se dejó de usar en 2008. En Bélgica, uno de los países pioneros en la materia, hay muchos partidos que piden que se vuelva al mecanismo tradicional. No hay buenas noticias de la mano del voto electrónico.

En Finlandia en 2010 se decidió no continuar con votación electrónica hasta no verificar avances en otros países. Holanda que había sido la pionera de la implementación del voto electrónico en 1965, determinó en 2008 volver a los sistemas electorales basados en papel. Irlanda decidió desde 2009 suspendió el voto electrónico y en 2012 determinó deshacerse definitivamente de 7.500 máquinas electrónicas adquiridas en el 2002 por falta de fiabilidad. En el Reino Unido La Comisión Electoral declaró que con respecto a las pruebas realizadas la seguridad y garantías adoptadas eran insuficientes y en consecuencia, determinó que no se continuaría con el voto electrónico.

En cambio en América, en vez de parar los intentos, pareciera haber una fiebre de buscar implementar sistemas que en países de alta integridad electoral se han suspendido. En Brasil, con severos problemas y acusaciones de corrupción y fraude electoral desde 1995 se implementó el sistema que ha generado bastantes controversias. En las presidenciales de 2014 más de 23 millones de electores usaron una urna biométrica, alrededor del 16% del electorado.

En Estados Unidos, cada Estado y cada condado determinan en forma autónoma la forma y recursos electorales que usan. Desde 1892 se usó la primera máquina de votación “Myers Automatic Booth” en Nueva York. En 1930 se habían instalado en las principales ciudades y ya en 1960 casi la mitad de la población votaba con esos sistemas. En las presidenciales de 2000 apenas el 1,6% de los electores usaron papeletas convencionales de papel, ocasión en la cual fue declarado presidente George W. Bush, luego de acusaciones de fraude. En 2012 en las presidenciales, el 56% de los votantes usaron tarjetas de papel con o sin sistema de escaneo óptico, con grandes fila s y problemas técnicos en diferentes estados.

En Venezuela entre 1998 y 2003 se usó el escaneo óptico de votos. En 2004 se incluyó el registro directo con pantallas táctiles de impresión de un comprobante del voto. En 2012 se completó el proceso de autenticación biométrica del elector con activación de urna hasta para recuento, transmisión, totalización y publicación de resultados. Es decir, el paquete “todo en uno” como se dice en publicidad o “todo incluido”. Es tan contundente que Maduro el sucesor de Chávez, afirmó con desparpajo que “Tenemos el sistema electoral más perfecto del planeta” es claro que se puede hacer una afirmación de esa naturaleza después de ganar 16 elecciones en seriei (Infobae).

El voto electrónico no está implantado en forma general sino en Estonia, Brasil, Venezuela, Estado Unidos (con las variantes anotadas), Filipinas e India (Gobierno-Vasco). La tecnología de la empresa Smartmatic es usada en Venezuela, Brasil Estados Unidos, y tiene oficinas en Barbados, Panamá, Reino Unido, Países bajos, Filipinas y Taiwan. El siguiente mapa tomado del PEI muestra los países por niveles de integridad electoral.

El siguiente mapa publicado en la web del Gobierno Vasco en España, muestra los países en que se ha implantado el voto electrónico.

Cuatro perlas para la muestra

En el Libro Blanco del voto electrónico (Panizo Alonso) se encuentran referencias a tres casos de voto electrónico que reseñamos: Venezuela, Brasil e India, junto con algunos testimonios publicados en medios internacionales de situaciones anómalas en los dos primeros. Además agregamos un testimonio de fraude electrónico en Estados Unidos.

Venezuela

A las seis de tarde, la hora en que el 14 de abril de 2013 debían cerrar los centros electorales en Venezuela, las presidenciales las había ganado Henrique Capriles Radonski. Suya era la banda tricolor que, no obstante, al final de un proceso amañado, se acabaría poniendo Nicolás Maduro. Un sistema informático paralelo al oficial permitía al chavismo saber en tiempo real a lo largo del día la evolución del voto, así como el número de votos falsos que debía producir para girar el resultado. Eso ocurría en el marco de un proceso completamente electrónico, como es habitual en Venezuela, y con la complicidad del Centro Nacional Electoral (CNE). Gran parte de la trampa se gestionó desde Cuba (Blasco).

El caso venezolano es un caso muy singular por las circunstancias que concurren. El despliegue de infraestructuras de voto electrónico se produjo en un contexto de fuerte controversia política que nunca es el mejor contexto, en una sociedad muy polarizada y una elevada dosis de desconfianza institucional fundamentada en factores objetivos.

Los resultados del referéndum revocatorio de 2004 fueron duramente contestados y la oposición, dado el tipo de resultados que se produjeron, defendió la tesis de que se había producido una manipulación generalizada sobre el hardware de las urnas electrónicas, en particular las memorias flash que almacenaban los datos de urnas de distritos muy significativos que indujeron resultados favorables para Hugo Chávez. Los expertos adujeron, en función de los resultados de participación y la secuenciación de los votos, que muchas de dichas memorias habían sido sustituidas por otras con resultados prefabricados.

Conviene que se sepa que el papel jugado por la Fundación Carter fue demoledor (Panizo Alonso). Los expertos desplegados por dicha fundación de ningún modo estaban cualificados para valorar las infraestructuras de voto electrónico y los distintos analistas coinciden en señalar que los resultados de su observación fueron poco esclarecedores. Los protocolos de despliegue de dichas infraestructuras fueron muy deficientes y sobre todo opacos y, para dejar todo dicho, la oposición tampoco adoptó las cautelas que el caso exigía, siguiendo todos los procesos de información, intervención y auditoría que son exigibles. Únicamente se admitió a un grupo de expertos denominados GST (Grupo de Seguimiento Técnico) que elaboraba informes que no eran públicos ni vinculantes.

En las últimas elecciones del 2013 se incluyó la lectura de las huellas dactilares para la autentificación del votante en la propia red de votación suscitando aún mayor controversia. Además el ciudadano deposita el voto en papel generado en la DRE en una urna convencional, con lo que puede escamotearse el voto y producir una cadena de coacción también denominado “voto controlado en cadena”.

Brasil

Durante el seminario denominado “La máquina de votación ¿Es segura?”, en Río de Janeiro, un joven hacker de 19 años, identificado por seguridad como “Rangel” y acompañado por un experto en transmisión de datos y el jefe de policía de Río de Janeiro, mostró en vivo y en directo cómo -por medio del acceso ilegal a la intranet del Tribunal Electoral de Río de Janeiro, bajo la responsabilidad técnica de la empresa Oi– fue modificando y beneficiando a determinados candidatos sin que fuera oficialmente detectado” (Ciencias).

Brasil es otro caso especial ya que debido a su complicada orográfica y al historial de manipulaciones y fraudes electorales, forzaron la aparición del voto electrónico como única salida viable. Para darnos una idea, ya en las elecciones municipales de Octubre del 2000 votaron electrónicamente 109 millones de ciudadanos. Además se dio la oportunidad de votar a los analfabetos (20 % de la población). En cualquier caso en el año 2012 el profesor Aranha y su equipo de la Universidad de Brasilia consiguieron hackear la urna electrónica de su país. Si a esto se le añade que en enero de este año, 2013, un hacker demostró en directo en Río de Janeiro como acceder a la intranet de la red del Tribunal Electoral de esta ciudad y manipular los resultados sin ser detectado [60]. Así podemos establecer que el sistema necesita ser mejorado para generar la confianza necesaria en el electorado. A pesar de todo este país es ejemplo de uso adecuado del V.E. ya que el voto convencional generaba aún más inconvenientes que esté basado en tecnología (Panizo Alonso).

Estados Unidos

Ante la Comisión de Elecciones del Estado de Ohio, en diciembre de 2004, Clinton Eugene Curtis, un programador de sistemas, ante la pregusta si hay programas que permitan falsear las elecciones, respondió tajantemente: -Sí. Y acto seguido explicó que en Octubre de 2000 escribió un programa experimental que hacía eso. Que convertía el voto 51 en 49 a favor de quien uno quisiera, en cualquier tipo de elección. Preguntado si las autoridades podrían haber detectado el tipo de programa que escribió, respondió que “Jamás podrían haberlo visto” (Infocon).

India

Es otro caso excepcional tanto por el número de electores, 668 millones, como por ser pionera en el uso del voto electrónico (¿alguien ha pensado en hacer papeletas para todos estos electores con la multitud de partidos políticos que se presentan?).

Este podría ser un buen ejemplo de cómo hacer las cosas, sobre todo si tenemos en cuenta que el voto tradicional en este caso sería muy complejo por no decir inviable debido al elevadísimo número de electores y de opciones políticas, a la arcaica red de comunicaciones y a la enorme extensión del país. Pero en el 2010 el profesor Halderman de la Universidad de Harvard demuestra que el EVM no garantiza la imposibilidad de manipulaciones y hace una demostración de cómo modificar los resultados. Más que nunca tienen sentido las palabras de David L. Dill, que es catedrático de la Universidad de Stanford y presidente fundador de la asociación Verified Votting Foundation, asegurando que el verdadero propósito de unas elecciones no es que los ganadores asuman que han ganado, sino convencer a los perdedores que han perdido. Por todo ello el proceso ha sido puesto en duda e iniciado un período de revisión profunda (Panizo Alonso).

Para terminar esta parte, reseño al profesor J. Alex Halderman, profesor de Ciencias de la Computación e Ingeniería, quien en un curso de la Universidad de Michigan “Asegurando la democracia digital” nos informa a los alumnos que las elecciones son un auténtico problema de seguridad y que el cada vez mayor uso de los sistemas informáticos “crea nuevas oportunidades para el fraude, nuevas maneras para que las elecciones salgan mal” a más de que el fraude electoral es tan antiguo como los procesos de votación. Y explica, que los dueños de la tecnología no quieren que nadie tenga acceso a los secretos del software independientemente de ellos, lo que agrava la situación por los problemas evidentes de inseguridad de los programas que se usan en los sistemas electorales (Halderman).

En conclusión, el uso de las tecnologías y herramientas de la informática, aún no son lo suficientemente confiables y sobre todo, están más bien disponibles para quienes quieran hacer un fraude más refinado e imperceptible.

iInfobae América recopila las 14 elecciones que afrontó Chávez desde que llegó al poder. A la que se suman dos elecciones con Maduro. 

Presidenciales de 1998: Chávez triunfó con un 56% de los votos, frente al 40% de Henrique Salas Romer. Asumió el 2 de febrero de 1999  y ese día juró sobre la “moribunda” Constitución de 1961.

Constituyente de abril 1999: una apabullante mayoría de alrededor del 90% de los votantes decidió convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. Hubo altos índices de abstención.

Constituyente de diciembre 1999: el 72% de los votantes aprobó la nueva Constitución, lo que dio inicio a la llamada Revolución Bolivariana. La nueva carta magna determinó la unicameralidad del Congreso (Asamblea Nacional), reorganizó los poderes públicos, aumentó el período presidencial de cinco a seis años, estableció la posibilidad de reelección inmediata por un período, le concedió derecho al voto a los militares activos y, entre otras, cambió el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela.

Presidenciales del año 2000: Chávez obtuvo el 60% de los votos frente al 37,5% de su principal contendor, Francisco Arias, para el mandato que inició en 2001. A este evento se lo conoce como las “megaelecciones”, ya que se convocaron tras aprobar la nueva carta magna para todos los cargos, incluyendo gobernadores y alcaldes.

Referéndum de 2004: en agosto, el 59% de los casi 10 millones de votantes decidió la permanencia de Chávez en el poder en un referéndum impulsado por la oposición para revocar su mandato.

Regionales de 2004: el oficialismo ganó 22 de los 24 estados, así como más del 80% de las alcaldías. La oposición salió debilitada al perder seis de las ocho gobernaciones que controlaba y la gran mayoría de las 220 alcaldías que mantenía desde el año 2000.

Legislativas de 2005: los 165 escaños de la Asamblea Nacional fueron ganados por el gobernante Movimiento Quinta República (MVR) o partidos simpatizantes de Chávez, luego de que la oposición se retirara de la contienda, alegando falta de confianza en el árbitro electoral. La abstención fue del 75 por ciento.

Presidenciales de 2006: a principios de diciembre, Chávez fue reelegido con un 62%, frente al 37% del candidato opositor Manuel Rosales, y prometió llevar a Venezuela hacia el “Socialismo del Siglo XXI”.

Reforma de 2007: Chávez sufrió su primera derrota electoral tras años de aplastantes victorias, cuando su propuesta para reformar la Constitución para profundizar el proyecto socialista fue rechazada por un muy estrecho margen.

Regionales de 2008: se realizaron a fines de noviembre para elegir 603 cargos entre gobernadores, alcaldes y concejales. Aunque la oposición ganó emblemáticos estados y alcaldías, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) logró nuevamente la mayoría del poder regional.

Enmienda de 2009: a fines de 2008, Chávez propuso un referéndum para eliminar los límites a la reelección de cargos públicos fijados en la Constitución de 1999. La votación se llevó a cabo en febrero de 2009 y el “Sí” ganó con casi el 55% de los votos.

Legislativas de 2010: en septiembre fueron elegidos los miembros de la Asamblea Nacional (AN) hasta 2016. El oficialismo ganó la mayoría de escaños. No obstante, la oposición celebró que el voto popular fue muy igualado y que el partido de Chávez no alcanzó los dos tercios de los puestos que requiere para aprobar grandes reformas.

Presidenciales del 7 de octubre de 2012: el líder bolivariano se impuso ante Henrique Capriles con el 55,07% de los votos.

Regionales de diciembre de 2012: el bolivariano llevaba menos de una semana de postoperatorio en Cuba cuando se desarrollaron estos comicios, donde el oficialismo obtuvo un contundente triunfo.

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