Democracia: El diablo está en los detalles

Por Javier Loaiza*

Todas las pretensiones de la democracia de hacer menos dramático el cambio del poder, aparte de las prácticas distorsionadoras en la propia Grecia y en la República en Roma, gracias al juego político entre los revolucionarios franceses terminaron convertidas en un adefesio llamado democracia representativa, que ni es democracia, ni representa a nadie.

“La democracia representativa ni es democracia, ni representa a nadie”

Madison en El Federalista No. 10 (Madison 1789) describe una diferenciación entre democracia y república “en una democracia, la gente encuentra y ejerce el gobierno en persona; en cambio, en una república la gente se reúne y se administra por medio de sus representantes y agentes”.

De hecho, en la Revolución Francesa como consecuencia de la confrontación visceral y tras el fracaso del modelo democrático radical o de democracia totalitaria de los jacobinos que había generado que muchos de los revolucionarios fueran pasados por la guillotina, se impuso el modelo de representación nacional promovido por Sieyès, Condorcet, Mirabeau, etc.

Se estableció como un modelo “mixto” que hiciera puente entre ambos, al que se llamó democracia representativa y que según Bobbio incumplió las promesas de acercar el poder a los ciudadanos a diferencia del modelo clásico de democracia (Bobbio 1997). Ese modelo se acomodó perfectamente a otro invento realizado a partir de la Paz de Westfalia que sentó las bases del “Estado Nación”, que denominara Jean Bodin.

A partir de la Revolución Francesa, se desencadenó por toda Europa una lucha entre el Principio aristocrático-monárquico y el principio democrático. Hasta 1914, hace apenas cien años, en casi todas las monarquías continentales el rey permaneció como un poder más o menos activo (Loaiza 2001). Luego de la Primera Guerra (1914-1918) los errores de los tratados de paz y la política de los vencedores, no hicieron más que agravar los problemas, que desencadenaron en la siguiente gran guerra. De acuerdo con Robert Dahl, de un total de 192 países, apenas a 65 se les podía llamar democráticos a finales del siglo veinte, divididos en tres grupos: 35 los más democráticos; 7 bastante democráticos, 23 marginalmente democráticos (Dahl 1989). El resto, autocracias, teocracias, despotismos, monarquías, en fin.

“El principio esencial ha sido el de la alternancia del poder, de manera legítima y pacífica”

De todas maneras, en ese Estado Nación moderno se fueron ganando espacios por parte de los ciudadanos y poco a poco se generalizaron las elecciones. Con la aparición de las transiciones democráticas se establecieron sistemas electorales, sistemas de partidos y una serie de reglas y procedimientos para controlar las elecciones. El principio esencial ha sido el de la alternancia del poder, de manera legítima y pacífica, una aspiración de la humanidad,  que cada vez es más verificable que los principales enemigos son los propios detentadores del poder político y económico apoyados por los medios masivos de comunicación, solapados en instituciones, reglas, incisos y procedimientos y aparatos de administración de justicia que les sirven a sus propósitos. Al fin, son quienes dictan las normas, reglamentan, administran los procesos, realizan el control, declaran los ganadores y sancionan a los que no se ajusten al sistema hecho a la medida de ellos.

Es excepcional que alguien logre romper el círculo. Y si lo hace, una vez lo logra, trata de todas maneras de romper el sistema para hacerlo a su propia medida y se vuelve a un nuevo círculo. Véase el caso de Venezuela con Hugo Chávez. En nombre del pueblo y de los pobres cambió todo el régimen e impuso uno más opresor y asistencialista, que dejó como herencia una tercera parte de los venezolanos que están convencidos que no necesitan trabajar, según me compartió hace un par de años un amigo venezolano estudioso de opinión pública.

La democracia representativa se sustenta, en términos de origen, en la escogencia de los gobernantes y representantes por vía electoral, lo que les da un aire de legitimidad. Para realizar las elecciones que, como se repite insistentemente en este libro, no garantiza el ejercicio democrático del poder, para hacerlas se han diseñado complejos procedimientos que tratan de regular y transparentar cada etapa del proceso.

Entonces aplica expresión, ahí es donde entra el diablo y hace de las suyas. Atribuido al arquitecto alemán Ludwig Mies van der Hohe (1886–1969) El diablo está en los detalles, tiene precedente en un dicho más antiguo de Gustave Flaubert (1921-1880) que afirma que “El buen Dios está en el detalle”.

Las disputas sobre fraude, la corrupción y registros defectuosos generan disputas sobre los resultados electorales. El Proyecto de Integridad Electoral (PEI), evalúa la calidad de las elecciones en todo el mundo, basado en encuestas expertos en elecciones para verificar si los países cumplen con los estándares internacionales de la integridad electoral. El estudio recoge 49 indicadores para comparar las elecciones y los países alrededor del globo, los que se agrupan en once etapas en el ciclo electoral.

La considerada “revolución electoral” que se dio después de la Tercera Ola Democrática de que hablara Huntington ha transformado el panorama político. Al final de la Segunda Guerra Mundial, alrededor de cincuenta Estados-Nación independientes tenían una legislatura popularmente elegida, mientras que hoy las elecciones directas han sido casi universalmente adoptadas en todo el mundo, con la excepción de un puñado de Estados.

“En los regímenes más democráticos surgen trampas en cada etapa del ciclo electoral, durante el período previo a las elecciones, la campaña, el día de las elecciones y sus secuelas”

Insistimos que los observadores ponen en evidencia que la calidad de esos procesos electorales deja mucho que desear. Los problemas más graves son evidentes en autocracias electorales, es la competencia de fachada entre partidos, además de importantes violaciones de los Derechos Humanos (PEI, The Electoral Integrity Project 2014). En los regímenes más democráticos surgen trampas en cada etapa del ciclo electoral, durante el período previo a las elecciones, la campaña, el día de las elecciones y sus secuelas. Todas esas fallas sumadas o unas muy importantes constituyen lo que se ha denominado en otros estudios el fraude sistémico.

Los 49 indicadores del Proyecto de Integridad Electoral, PEI, se han aglutinado en once etapas vulnerables del ciclo electoral que nos sirven de referencia para ver por dónde aparece el fraude y convierten las elecciones en una farsa, así:

Leyes electorales. Comprende todas las normas y disposiciones que se refieren al régimen de partidos, régimen electoral, sistemas de escrutinios, estatutos de oposición, delitos electorales. Los indicadores son:

  • Las leyes electorales que desfavorecen a partidos pequeños
  • Las leyes electorales favorecieron al partido o partidos de gobierno
  • Las leyes electorales con restricción de los derechos de los ciudadanos

Procedimientos electorales. Hace referencia a todos los pasos reglamentados, manejo del tiempo y calendario electoral, procedimientos para reclamaciones. Los indicadores son:

  • Las Elecciones fueron bien administradas
  • Información sobre los procedimientos de votación estuvo ampliamente disponible
  • Los funcionarios electorales fueron justos
  • Las elecciones se llevaron a cabo de conformidad con la ley

Límites de distritos. Los distritos o circunscripciones electorales deben responder a criterios de representación de acuerdo con los principios y valores democráticos y las decisiones colectivas en relación con la cultura política del país, no pueden reajustar al interés de determinado sector o propósito electoral. Los indicadores son:

  • Límites discriminatorios contra algunos partidos
  • Límites de distritos o circunscripciones que favorecen a determinados partidos
  • Los límites fueron imparciales

Registro de votantes. Un factor crítico tiene que ver con el padrón de registro de votantes, su actualización, su ajuste y veracidad, lo que tiene profundas implicaciones en la determinación de quién puede votar y dónde. Está ligado de manera sustancial al derecho al sufragio. Los indicadores son:

  • Algunos ciudadanos no figuraban en el registro
  • El registro electoral no fue exacto
  • Algunos electores no elegibles fueron registrados

Registro de partidos y candidatos. La determinación y administración de reglas para registro de partidos, movimientos, grupos de ciudadanos, candidatos. Impactan de manera severa la integridad de los procesos, por ejemplo cuando se judicializan personas destacadas de un movimiento o partido opositor con el propósito de evitar que se presenten como candidatos, igual que cuando se les suspende el registro a movimientos o partidos por anomalías atribuidas de manera arbitraria y selectiva. Los indicadores son:

  • Algunos candidatos de la oposición se les impidió correr (postularse)
  • Las mujeres tuvieron las mismas posibilidades de postularse para un cargo
  • Las minorías étnicas y nacionales tuvieron igualdad de oportunidades para correr para el cargo
  • Sólo los líderes de los partidos principales fueron seleccionados como candidatos

Campaña en medios. Las campañas en medios masivos son controladas por gobiernos o grupos económicos que restringen el acceso por vía costos o simple disponibilidad de espacios a adversarios y opositores. Las encuestas incluso se usan como herramienta para desanimar a los adversarios o impulsar grupos de electores por voto en contra. Los indicadores son:

  • La Prensa proporciona información equilibrada de las elecciones
  • Noticieros de TV favorecieron al partido de gobierno
  • Partidos/candidatos tuvieron un acceso justo a las información políticas y la publicidad
  • Los periodistas siempre dieron una cobertura justa de las elecciones
  • Los medios de comunicación fueron usados para exponer el fraude electoral

Financiación de campañas. En las autocracias electorales los candidatos oficiales abusan de los recursos del Estado y producen verdaderas avalanchas informativas y publicitarias. Otra forma son las participaciones de sectores económicos poderosos que terminan corporativizando las campañas. A ello se suma la compra-venta de votos, los excesos en los topes de financiación y el uso de recursos ilegales.

Los indicadores son:

  • Partidos/candidatos tuvieron acceso equitativo a las subvenciones públicas
  • Partidos/candidatos tuvieron acceso equitativo a las donaciones políticas
  • Partidos/candidatos publican las cuentas financieras transparentemente
  • Los ricos compran elecciones
  • Algunos de los recursos del Estado se utilizaron indebidamente para hacer campaña

Proceso de votación. Uno de los pasos más vulnerables del proceso, es el acto de votar. Allí se juntan muchas de las acciones de pasos anteriores, pues influyen en desanimar o evitar que unos voten o impulsar a otros a hacerlo. La complejización de las tarjetas de voto influye en votos anulados o que los jurados los carguen a cualquier candidato, no siempre de buena fe. El uso del voto electrónico en pocos como Venezuela además de eliminar el secretismo del voto, han permitido o realizado abusos y fraudes sistemáticos. Los indicadores son:

  • Algunos votantes fueron amenazados con violencia en las urnas
  • Fueron emitidos algunos votos fraudulentos
  • El proceso de votación fue fácil
  • Los votantes tuvieron una verdadera elección en las urnas
  • Las papeletas de votación estaban disponibles
  • Las instalaciones de votación especiales estaban disponibles para las personas con discapacidad
  • Ciudadanos nacionales residentes en el extranjero pudieron votar
  • Alguna forma de votación por Internet estaba disponible

Conteo de votos. Ha sido el campeón histórico del fraude. De hecho se atribuye a Stalin la idea de que independientemente de quien voto, como vote, los que determinan el ganador son quienes cuentan los votos. En Colombia se decía hace unos años la frase lapidaria: el que escruta, elige. Los indicadores son:

  • Las urnas de votación eran seguras
  • Los resultados fueron anunciados sin dilaciones indebidas
  • Los votos fueron contados de manera clara
  • Los observadores electorales internacionales fueron limitados en su acción
  • Los observadores electorales nacionales fueron restringidos o limitados

Resultados post-electorales. La consolidación de resultados y los anuncios apresurados o demorados impactan los ánimos y confianza de la opinión y pueden servir de caldo de cultivo para estimular protestas, levantamientos y aún revueltas. Los indicadores son:

  • Los Partidos/candidatos impugnaron los resultados
  • La elección dio lugar a protestas pacíficas
  • La elección provocó protestas violentas
  • Las controversias se resolvieron por la vía legal

Autoridades electorales. Las autoridades electorales que no son independientes y más bien corresponden a fuerzas políticas determinadas o son afectas de manera irreductible al gobierno, no son garantía de integridad en lo más mínimo. Es necesario que se establezcan sistemas de control público independientes, que garanticen el equilibrio, la transparencia y la integridad del ciclo electoral.

  • Las autoridades electorales fueron imparciales
  • Las autoridades entregaron la información a los ciudadanos
  • Las autoridades permitieron el escrutinio público de su desempeño
  • Las autoridades electorales tuvieron un buen desempeño

Así pues, frente a estas deficiencias, surgen las preguntas fundamentales

  • ¿Por qué votar?
  • ¿Por quién votar?
  • ¿Cómo votar?
  • ¿Cómo garantizar el respeto de mi voto?

Al menos, en relación con el proceso, habrá que ver cómo elegir de manera íntegra a nuestros representantes, de un lado y, de otro, cómo sacar a los gobernantes del poder. Queda para otro tema el de cómo lograr que nos gobiernen bien.

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Capítulo 5 del libro LA FARSA ELECTORAL

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